“Una pasión inexplicable” Milito mira el cielo y dice, gracias Dios. El
hincha… ¿Te parece que no..?! Estas palabras son para MI Hincha de Racing
inspirador y quiero compartirlas con toda su familia Académica, con todo el
respeto que merecen, por este motivo pedí unirme a este grupo de desquiciados.
Debo mencionar que mi visión es de otro ángulo distinto al de ustedes, pues soy de otro club, pero convivo con un paciente diagnósticamente enfermo e incurable de esta adicción llamada Racing Club.
Para que entiendan un poco, mi propósito es manifestarles lo que producen y lo que generan hasta el punto de conmover a alguien que no pertenece a su Hinchada, y el mérito es totalmente de ustedes, del Hincha de Racing; el club y los jugadores en este caso vienen por añadidura.
No soy una persona demasiado amante del futbol, no sigo a mi equipo como en algún momento lo hice, pero hace bastante tiempo que mi vida gira en torno a Racing. Las salidas familiares, los asados, las obligaciones, las compras, el turno con el médico, las reuniones con amigos, “mis reuniones con mis amigas”, todo, absolutamente todo, dependen del día que juegue Racing, de la hora y por supuesto del resultado del partido.
Como una mujer poco futbolera al principio había quejas, protestas y peleas ante taaanto fútbol, pero el encanto de un Hincha de Racing puede revertirlo todo, y MI Hincha es muy especial para hechizar. Él me obliga desde hace tiempo a mirar todos los partidos, sí, me obliga, según él una parte de mi cuerpo le trae suerte al equipo (¿?). Y acá viene, en parte, el momento de mi confesión, porque no dejo de protestar (simpáticamente) delante de MI Hincha , de tener que dejar mis asuntos para otro momento y sentarme a su lado los 90 minutos, “de la boca para afuera” cuando la verdad es que disfruto casi tanto como él de cada partido.
La espera de cada partido es eterna, compartir el ritual, hermoso. Los preparativos son importantísimos, el mate tiene que estar presente (mi mate) y solo lo empiezo a cebar inmediatamente al momento que el árbitro hace sonar el silbato, no debe ser antes; nos sentamos en el mismo lugar de siempre sin alterar el entorno, la casaca de la suerte debe estar lavada (a mano) y puesta en MÍ Hincha, la gorra sobre la mesa. Las manos empiezan a sudar y el humo de los puchos a nublar el ambiente. Todo está en marcha para que las mariposas revuelvan las tripas por esos 90 minutos. Cada uno con sus cábalas secretas, no pienso develar las mías porque el recorrido aún no termina y como lo hacen ustedes, también repito el famoso “paso a paso”. La mufa bien fuera de todo alcance.
Todos estos sentimientos me son puramente contagiados, no nacieron en mí, los sembraron con el correr del tiempo, porque si, son una Hinchada diferente. Hasta este momento nadie sabe que cuando estoy sola miro videos en Youtube de cantos y recibimientos al equipo, porque esta Hinchada me robó el corazón y tiene toda mi admiración.
No me pregunten el nombre de todos los jugadores de mi equipo porque no los sé, en cambio si me preguntan de Racing puedo decir hasta cuantas amarillas tiene cada jugador, quien debería entrar cuando el técnico hace algún cambio, cuanto y en qué creció el equipo (sin tener ni puta idea de futbol). Se me acelera el corazón cuando Centurión pica con la pelota o cuando Milito la domina dentro del área, puteo cuando Pillud no la toca rápido, respiro cuando Lollo libera el peligro, me recaliento con los periodistas mufas o cuando el árbitro se la manda; se me acelera el corazón cuando la pelota entra en el arco contrario y me pongo tan contenta como si fuera un Hincha de Racing más. Me da un enorme placer ver a Videla recuperarla allá, tocarla por acá, subir, bajar, despejar, presionar y hasta generar. Me gustan varios, Videla me encanta, pero más me encantan ustedes, los verdaderos protagonistas; los jugadores pasan, el aguante es el que queda, llorando y resistiendo en las malas, (que vaya si las hubo); también llorando de emoción en las buenas, siempre con el mismo empuje y fidelidad, haciendo lo que mejor que nadie saben hacer, amando y alentando hasta morir. Ese Cilindro siempre es una fiesta y sus intérpretes brillan como nadie, se generan sensaciones de otro planeta, ver caer esas banderas es impagable… Vaya para MI Hincha favorito y para todos ustedes, mi admiración, respeto y fervor, para los que van a la cancha todos los domingos, para los que no pueden ir tanto y para los que por la distancia directamente no pueden hacerlo casi nunca pero sufren y viven por Racing de la misma manera.
Sepan que contagian y que literalmente son una PASION INEXPLICABLE y tienen una HINCHADA DIFERENTE.
¡¡¡AGUANTE LA ACADEMIA, AGUANTE LA GUARDIA IMPERIAL!!!
Debo mencionar que mi visión es de otro ángulo distinto al de ustedes, pues soy de otro club, pero convivo con un paciente diagnósticamente enfermo e incurable de esta adicción llamada Racing Club.
Para que entiendan un poco, mi propósito es manifestarles lo que producen y lo que generan hasta el punto de conmover a alguien que no pertenece a su Hinchada, y el mérito es totalmente de ustedes, del Hincha de Racing; el club y los jugadores en este caso vienen por añadidura.
No soy una persona demasiado amante del futbol, no sigo a mi equipo como en algún momento lo hice, pero hace bastante tiempo que mi vida gira en torno a Racing. Las salidas familiares, los asados, las obligaciones, las compras, el turno con el médico, las reuniones con amigos, “mis reuniones con mis amigas”, todo, absolutamente todo, dependen del día que juegue Racing, de la hora y por supuesto del resultado del partido.
Como una mujer poco futbolera al principio había quejas, protestas y peleas ante taaanto fútbol, pero el encanto de un Hincha de Racing puede revertirlo todo, y MI Hincha es muy especial para hechizar. Él me obliga desde hace tiempo a mirar todos los partidos, sí, me obliga, según él una parte de mi cuerpo le trae suerte al equipo (¿?). Y acá viene, en parte, el momento de mi confesión, porque no dejo de protestar (simpáticamente) delante de MI Hincha , de tener que dejar mis asuntos para otro momento y sentarme a su lado los 90 minutos, “de la boca para afuera” cuando la verdad es que disfruto casi tanto como él de cada partido.
La espera de cada partido es eterna, compartir el ritual, hermoso. Los preparativos son importantísimos, el mate tiene que estar presente (mi mate) y solo lo empiezo a cebar inmediatamente al momento que el árbitro hace sonar el silbato, no debe ser antes; nos sentamos en el mismo lugar de siempre sin alterar el entorno, la casaca de la suerte debe estar lavada (a mano) y puesta en MÍ Hincha, la gorra sobre la mesa. Las manos empiezan a sudar y el humo de los puchos a nublar el ambiente. Todo está en marcha para que las mariposas revuelvan las tripas por esos 90 minutos. Cada uno con sus cábalas secretas, no pienso develar las mías porque el recorrido aún no termina y como lo hacen ustedes, también repito el famoso “paso a paso”. La mufa bien fuera de todo alcance.
Todos estos sentimientos me son puramente contagiados, no nacieron en mí, los sembraron con el correr del tiempo, porque si, son una Hinchada diferente. Hasta este momento nadie sabe que cuando estoy sola miro videos en Youtube de cantos y recibimientos al equipo, porque esta Hinchada me robó el corazón y tiene toda mi admiración.
No me pregunten el nombre de todos los jugadores de mi equipo porque no los sé, en cambio si me preguntan de Racing puedo decir hasta cuantas amarillas tiene cada jugador, quien debería entrar cuando el técnico hace algún cambio, cuanto y en qué creció el equipo (sin tener ni puta idea de futbol). Se me acelera el corazón cuando Centurión pica con la pelota o cuando Milito la domina dentro del área, puteo cuando Pillud no la toca rápido, respiro cuando Lollo libera el peligro, me recaliento con los periodistas mufas o cuando el árbitro se la manda; se me acelera el corazón cuando la pelota entra en el arco contrario y me pongo tan contenta como si fuera un Hincha de Racing más. Me da un enorme placer ver a Videla recuperarla allá, tocarla por acá, subir, bajar, despejar, presionar y hasta generar. Me gustan varios, Videla me encanta, pero más me encantan ustedes, los verdaderos protagonistas; los jugadores pasan, el aguante es el que queda, llorando y resistiendo en las malas, (que vaya si las hubo); también llorando de emoción en las buenas, siempre con el mismo empuje y fidelidad, haciendo lo que mejor que nadie saben hacer, amando y alentando hasta morir. Ese Cilindro siempre es una fiesta y sus intérpretes brillan como nadie, se generan sensaciones de otro planeta, ver caer esas banderas es impagable… Vaya para MI Hincha favorito y para todos ustedes, mi admiración, respeto y fervor, para los que van a la cancha todos los domingos, para los que no pueden ir tanto y para los que por la distancia directamente no pueden hacerlo casi nunca pero sufren y viven por Racing de la misma manera.
Sepan que contagian y que literalmente son una PASION INEXPLICABLE y tienen una HINCHADA DIFERENTE.
¡¡¡AGUANTE LA ACADEMIA, AGUANTE LA GUARDIA IMPERIAL!!!
Autora: Mely
Sanchez de Mattesz




