martes, 28 de agosto de 2012

Hablemos de un día de lluvia.....




…Ese día en el que el agobiante calor de toda la noche no te dejó pegar un ojo….
Después de intentar buscar el lado más fresco en la cama y soportando el aire caliente que te tira el ventilador después de casi veinticuatro horas prendido, decidís que es tiempo de un madrugón y de sucumbir bajo el efecto de una ducha que arrastre todas las secuelas de una mala noche, y en parte alivie la ola de calor en al que venís surfeando hace días.
Y uno, decide no secarse y dejar que las gotas se deslicen por tu cuerpo hasta que sea el miso calor el que las evapore…..Y allí empieza el periodo de decidir cuál es la vestimenta adecuada para pretender que los rayos del sol no te traspasen.
Si, si…..definitivamente un vestido claro, suelto y freso con unas sandalias al tono sujetadas con una fina cinta. Una hermosa hebilla con florcitas de tela blanca, sujetan el pelo para dejarte libre el cuello y los hombros..
No es un día para maquillarse pero……un poco de delineador, rímel, corrector de ojeras y rubor ayudan a componer una cara que denota un acalorado agotamiento.
La cartera elegida para la ocasión es clara y de tela, acompañando el atuendo del día.
Y como el pronóstico dice…” probabilidad de chaparrones…..” ponés un pequeño paraguas chino, desarmable que entra en la cartera casi sin ocupar lugar….Y pensas…..” Total el pronostico siempre se equivoca”
                                                                                                                                              
Así salís a la calle y lo primero que respiras es el calor y la humedad que emana del pavimento.
Levantas la vista y te dá los buenos días un cielo gris y plomizo.
Respiras profundo y empezas a caminar las siete cuadras que separan tu casa de la boca del subte.
Cuando la primer cuadra quedó atrás las primeras gotas caen y levantan el intenso calor del pavimento. Apurás el paso pero y ya con media cuadra mas a tus espaldas el diluvio es un hecho irrefutable.
Te detenes un segundo y pensás como puede caer tanta agua en tan poco tiempo. Quien abrió la ducha??
Intentas protegerte en la entrada de un edificio y sacás el paraguas chino que guardaste en la cartera. Lo abrís y seguís tu caminata. Claro, el paraguas es tan chiquito que gotea sobre tus hombros. Protestas y antes de terminar ese insulto que llega a tu boca, pisas esa infaltable baldosa floja y desde tu pié hasta tu rodilla todo es un salpicado de agua sucia……..NO!!!!!

Pero, llegas a la esquina y ahí sí encontras malas noticias…..No se distingue el cordón de la vereda….Dicho en otras palabras se inundó de bote a bote…..Cruzar? es casi una misión difícil de lograr.
Esperás…..con tu pierna salpicada y el paraguas chino descargando todo en tus hombros…
Lo único cierto es que llegas tarde al trabajo. Por lo que buscas el celular para avisar del contratiempo. El teléfono está en la cartera….Y la cartera?? Empapada….se te mojaron hasta las monedas
Como nadie contesta los teléfonos, pensás que todos están en la misma que vos y, ante la superioridad de la lluvia que no afloja, decidís tirarte a la pileta y cruzar.
Y allá vas…..atravesando el río que sabe Dios que cosas arrastra…..mojada hasta las rodillas y con las sandalias color cremita en las manos……la cartera chorreando agua y el vestido estirándose casi hasta el piso.
Panorama deprimente.

Te detenes un segundo y miras a tu alrededor. Un señor corre con el diario en la cabeza….Y ves que los titulares son tinta manchando su camisa. Una señora espera un taxi….te reís!!! Un taxi en el medio de un diluvio….Mas fácil es sacarse el gordo de Navidad, año nuevo y reyes, todo junto!!
Un perro asustado se sacude al lado tuyo. El cielo se ilumina de relámpagos y los truenos gritan…….” TEMPORAL”

Que te queda por hacer? Respirar profundo y seguir caminando hasta el subte.
Y así lo haces…..Caminas lentamente, mojándote por el agua que cae desde el ciela y la que brota a tus pies….
Llegas empapada hasta los huesos…Pero estás a salvo en la estación del subte.
Sacás tu tarjeta de viaje y pasás al andén. En ese momento anuncian que el servicio está interrumpido por el tormentón en la ciudad….

A todo esto, solo hacen cuarenta y cinco minutos que saliste de tu casa….

No queda otra, hay que salir a la superficie….En el momento en el que tomas coraje para hacerlo, ríos de agua caen por las escaleras de la estación y subís esquivando la inundación…..Peor panorama al salir de ahí…..Ya todo es agua y no faltan las ramas que algún árbol entregó contra su voluntad al viento.
Caminas sin rumbo y pansas refugiarte en un bar. Y claro….la lluvia es para todos, así que a cada paso que das ves como cada comercio de cualquier ramo, cierra sus cortinas.
No hay vuelta……hay que caminar y rogar que pase un taxi vacio…

El taxista sabe que hay que aprovechar el trabajo de un día como este y a pesar de tu estado de recién salida de la ducha con la ropa incluida, decide que te va a llevar.

Así sorteando obstáculos de tránsito llegás a tu trabajo, ansiosa por secarte un poco y saborear una taza de café que reconforte un poco el cuerpo y el espíritu.
En la planta baja del edificio donde trabajás se acumuló una considerable cantidad de gente entre la que divisas a dos de tus compañeros. Te acercas a preguntar qué pasó y te encontras con la noticia de que se inundaron algunas oficinas y el corte de luz es general.
Y vos ahí……mojada hasta los dientes……Y nadie pudo avisarte?
En ese momento suena tu celular. Es tu jefe que te dice que no vayas a trabajar y te hace un pormenorizado relato de lo acontecido en las oficinas. Después de la tercer palabra dejas de escuchar lo que te dice y vas en busca de un medio de transporte que te lleve a tu casa.

Todos corren a tu alrededor. Vos caminas despacio bajo la tormenta de verano. Total ni tu cuerpo ni tu ropa tienen capacidad para albergar una gota más.

Después de diez cuadras, pasa justo el colectivo que te deja en la esquina de tu casa. Le hace seña, para y subís…….Las monedas están mojadas y no pasan por la máquina expendedora de boletos…..El chofer te deja viajar de todos modos.
Por fin una buena, pensas!!!

Te desplomas en el último asiento de uno, incomoda, molesta, empapada….. Tan agotada como si tu día hubiera tenido veintisiete horas ininterrumpidas de trabajo. No parece que hicieran solo dos horas que estas en pié.

La ciudad es un caos. Hay autos parados por todas las cuadras. El recorrido del micro no es el habitual debido a la gran cantidad de calles inundadas. Hay un clima de nerviosismo generalizado en la gente que se vio sorprendida, al igual que vos, por este regalo del cielo….
Entre tanto desvío el colectivo te deja en la esquina de tu casa.
Ya estas a minutos de llegar, sacarte la ropa mojada, meterte bajo la ducha caliente y prepararte ese café tan ansiado.

Pero nada es tan simple……En tu edificio, no hay luz. Son doce pisos por la escalera….sin linterna, sin luces de emergencia….Solo iluminada por tu celular.

Casi sin aire y después del ejercicio aeróbico impuesto por las circunstancias,  abrís la puerta de tu departamento y en voz alta te decís que ese era de esos días en los cuales no deberías haberte levantado de la cama……


sábado, 11 de agosto de 2012

La nuez



Había una vez un reino muy pero muy lejano
Se rey era un hombre bueno, generoso y muy querido por su gente. Había quedado viudo cuando su hijo, el Príncipe Kevin, era aún muy pequeño y se dedicó de manera personal a su cuidado.

Kevin creció en estatura y generosidad de corazón. Tenía la belleza de su madre en sus ojos  y la nobleza en su corazón, así como su padre.
El Rey también tenía un hermano, Paul, de espíritu resentido y envidioso.

Kevin y su padre solían caminar por el bosque y allí el rey le enseñaba las cosas de la vida y le decía de que manera un día el Príncipe heredaría la corona y debía convertirse en un rey mas bueno que el mismo.
Una mañana mientras realizaban esta caminata, el Rey fue picado por una araña venenosa y aunque los médicos lo intentaron, no pudieron salvarlo.

Los días pasaban y Kevin sentí una profunda tristeza.

Fue entonces, que su tío aprovechándose de su dolor, llevó al castillo a una bruja malvada, vestida de nany, para que se encargue de atender a su sobrino.

Día a día la bruja ganaba la confianza de Kevin.

Ella preparó un brebaje que le daba de tomar todas las mañanas. Le decía que lo iba a ayudar con su tristeza y a cumplir el mandato de su padre de ser un buen rey,
Cuando Kevin tomó la cantidad suficiente de brebaje, quedó transformado en una diminuta piedrita brillante que vivía dentro de una nuez.
Solo la mano de una joven princesa podría terminar con el hechizo.

Mientras Kevin pasaba los días dentro de la nuez, llegaron al castillo una vieja condesa con su hija menor, la Princesa Guadalupe, quien iba a ser entregada en matrimonio a Paul.
La princesa se había resistido a ese casamiento.  Ella decía que solo se casaría con amara y la ame.
Pero nadie la escuchaba. Finalmente su madre y Paul habían llegado a un acuerdo y Guadalupe sería ofrecida a el para ser su esposa y darle descendencia.

En medio de tanta infelicidad para la joven, llegó la noche anterior a la boda.
La princesa deambulaba por el castillo. Iba sin rumbo de un lugar al otro buscando un milagro que la salve de tanta desdicha.
Recorrió habitaciones, movió muebles, abrió cajones……
Y en el último y ya desesperanzada, encontró una nuez.
La tomó entre sus manos y el llanto era desconsolado. Las lágrimas caían cada vez mas y mas desde sus ojos.
Fueron tantas, que hicieron que la cáscara se rompa y quede al descubierto una diminuta piedra brillante.
La miró por un instante, luego cerró los ojos y la aferró a su corazón pidiendo un deseo: que el verdadero amor la salve de su infelicidad.

Y en ese momento una lluvia de estrellas cubrió la habitación……

Cuando abrió los ojos un hermoso príncipe estaba frente a ella. Mirándola dulcemente.
Guadalupe no entendía lo sucedido y Kevin estaba un poco aturdido pero pudo atar los hilos de su historia y ver lo que había sucedido y así contárselo a su salvadora.
El hechizo de había roto de la mano de Guadalupe…..

Ambos convocaron al pueblo y condenaron a Paul al destierro. Kevin fue coronado rey y ese día le confesó a Guadalupe su amor. Un amor que le fue correspondido.

Y así, cuentan en el reino, que Guadalupe y Kevin se casaron y Príncipe y Princesa vivieron juntos y felices por siempre y para siempre


sábado, 16 de junio de 2012


VOLVER A CASA

Hoy volví a casa…..
Toqué el timbre, temblé en la puerta. Recordé los ruidos, los olores, las travesuras.
Ví tantas paredes trepadas, escuché tantas risas convertidas en carcajadas y otros tantos gritos que nos anunciaban el reto que llegaba.
Ví el recuerdo de momentos que vuelven, y son ahora. Y se hacen presente y llegan a hoy.

Entonces, salí por esa puerta.
Salí chiquita, despeinada, toda ojos, toda inocencia.
Y corrí a la plaza. Vos estabas conmigo…..como siempre.
 Y me hamacaste y te subiste al sube y baja conmigo, y me animaste al tobogán mas grande. Y lo hice, porque estabas ahí, esperándome para que no caiga.
Y me llevaste de paseo. Cruzaste conmigo la plaza en diagonal. El sol nos daba su calor y nos iluminaba las caras. El olor al mar nos llegaba desde la playa y nos envolvía. Los pájaros cantaron una melodía de amor a nuestro paso.
La fuente, la de siempre, rebalsaba de lanchitas a control remoto. Esas que yo miraba como viajando mientras los otros chicos jugaban carreras.
Me miraste, me sonreíste, como adivinando mi pensamiento y viajando conmigo. Cómplice, amigo, padre.

Me ofreciste tu mano. Y mi mano pequeña, chiquita, se aferró a la tuya con confianza y seguimos….

Te me fuiste pronto, te me fuiste rápido…..Me quedaron en la garganta muchos “papá” por gritar….

Hoy volví a casa. Fui a la plaza y te encontré
Y te vi y me ví…..Niña, pequeña, frágil

viernes, 8 de junio de 2012


SOLEDADES

Aquel había sido un día por demás solitario.
Desde que se despertó ese domingo, sintió el dolor del desarraigo.
El recuerdo de los desayunos familiares domingueros, el diario por debajo de la puerta, las tostadas con miel y el ladrido de su perra implorando el paseo matinal por la plaza del barrio.
El olor al tuco para la pasta, la preparación de la picada, el incesante tocar del timbre y la mesa grande, llena de platos, vasos, voces….
Las tardes de mates y tortas fritas, el truco o la canasta y de fondo la radio con el clásico del domingo. Los que gritaban los goles y esa costumbre tan argentina de ser todos directores técnicos.
Los chicos entrando y  saliendo. Inventando juegos, peleando para volver a amigarse. Las nenas por un lado con sus muñecas y los vestidos rosas y los nenes pretendiendo ser el goleador del equipo.
Las despedidas hasta el otro domingo y caer rendida en la cama para comenzar una nueva semana.
Hacía ya muchos años que había decidido irse, pero en días como los domingos, el recuerdo se apoderaba de ella y la nostalgia ganaba su corazón, su alma.
Y deambulaba por la casa solitaria, en silencio.

Habia decidió quedarse envuelta en su pijama de seda azul y con sus pantuflas de piel puestas, todo el día. Cambiando entre un poco de tele, diario, libros y computadora. En definitiva, la tecnología hoy por hoy la ayudaba a re encontrarse con sus seres queridos.
Con seguridad, ese no era un domingo feliz y quiso transitarlo así…Despues de todo, llegaría el lunes y la rutina del trabajo, la ida, la vuelta, ocuparían su tiempo, su cuerpo, su pensamiento y el recuerdo del domingo quedaría atrás, tapado de múltiples ocupaciones, de ruidos que no dejan escuchar lo que a gritos dice el interior…

Cansada y sin saber de que, decidió que la diez de la noche era una buena hora para dejar el día y se fue a dormir, no sin antes cerrar puertas y ventanas ya que el cielo amenazaba lluvia y los arboles de la calle se movían al compás del viento que llegaba desde el sur.
No le costó conciliar el sueño, en realidad nunca le costaba.
Con la compañía de la música de la radio acomodó las almohadas haciéndolas mullidas. Apoyó la cabeza y se entregó al sueño como quien se sumerge a los brazos del olvido.

Habrían pasado unas tres horas cuando el viento golpeaba las ventanas con furia y fuerza. Los truenos sacudían la casa y los rayos iluminaban el interior de la habitación.
Sobresaltada abrió sus ojos, grandes, redondos….asustados.
Con la luz del primer rayo, creyó ver una sombra pero sacudió sus pensamientos. Que sombra podría haber visto?
Una extraña sensación le invadió el cuerpo. Un escalofrío la recorrió íntegra y la seguridad de que alguien la miraba se apoderó de ella convenciéndola de que no estaba sola. No quiso moverse, ni parpadear, casi ni respirar. Estaba segura de que cualquier cosa que hiciera le confirmaría que desde algún lugar de la habitación la observaban.
Y llegó el otro trueno y un gran rayo encendió la oscuridad y vio que sentada frente en un costado de su cama se levaba una silueta blanca….
El instante del rayo fue eterno….Duró el tiempo que le llevó incorporarse sin abandonar el colchón y mirar con asombro que quien la veía era ella misma. Su imagen niña, su cuerpo pequeño y delgado. Sus ojos inocentes.
 Ella niña estaba sentada al borde de su cama y la miraba. Con paz en los ojos, blanca, etérea……Feliz. No hablaba pero ella sabia lo que quería decir.

Extendió su mano para ayudarla a pararse. No sintió miedo de si misma. Se dejó llevar, primero se puso en pié y después caminó guiada por la niñez hasta la ventana.
La paz de lo que veía era tan inmensa que se perdió en esa sensación….
Ahí estaba, en el jardín de la casa. Con el sol tostando sus mejillas, la brisa volando sus polleras. La pelota de los primos golpeando el portón del garaje y mamá llamando a comer.
Se miraron a los ojos. Ella y la presencia niña…No había palabras pero se entendieron perfectamente. Siempre supo que el lenguaje no solo es el que sale de la boca. Se habla con los ojos, con la sonrisa, con los gestos…..
No pudo calcular el tiempo que transcurrió en ese estado cuando un sonido musical salió de su radioreloj instalado en su mesita de luz…

Se despertó confundida entre sueños y realidades.
Se levantó con apuro de la cama y miró por la ventana. Una niña la saludaba desde abajo con su manito extendida y los ojitos llenos de vida.

Se miró al espejo como si fuera la primera vez que se veía. Encontrando algo perdido y olvidado. Descubriéndose como si recién se conociera.

Entonces entendió. Esa era la hora de regresar.