VOLVER A CASA
Toqué el timbre, temblé en la puerta. Recordé los ruidos,
los olores, las travesuras.
Ví tantas paredes trepadas, escuché tantas risas
convertidas en carcajadas y otros tantos gritos que nos anunciaban el reto que
llegaba.
Ví el recuerdo de momentos que vuelven, y son ahora. Y se
hacen presente y llegan a hoy.
Entonces, salí por esa puerta.
Salí chiquita, despeinada, toda ojos, toda inocencia.
Y corrí a la plaza. Vos estabas conmigo…..como siempre.
Y me hamacaste y
te subiste al sube y baja conmigo, y me animaste al tobogán mas grande. Y lo
hice, porque estabas ahí, esperándome para que no caiga.
Y me llevaste de paseo. Cruzaste conmigo la plaza en
diagonal. El sol nos daba su calor y nos iluminaba las caras. El olor al mar
nos llegaba desde la playa y nos envolvía. Los pájaros cantaron una melodía de
amor a nuestro paso.
La fuente, la de siempre, rebalsaba de lanchitas a
control remoto. Esas que yo miraba como viajando mientras los otros chicos
jugaban carreras.
Me miraste, me sonreíste, como adivinando mi pensamiento
y viajando conmigo. Cómplice, amigo, padre.
Me ofreciste tu mano. Y mi mano pequeña, chiquita, se
aferró a la tuya con confianza y seguimos….
Te me fuiste pronto, te me fuiste rápido…..Me quedaron en
la garganta muchos “papá” por gritar….
Hoy volví a casa. Fui a la plaza y te encontré
Y te vi y me ví…..Niña, pequeña, frágil
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