Había una vez un reino muy pero muy lejano
Se rey era un hombre bueno, generoso y muy querido por su
gente. Había quedado viudo cuando su hijo, el Príncipe Kevin, era aún muy
pequeño y se dedicó de manera personal a su cuidado.
Kevin creció en estatura y generosidad de corazón. Tenía
la belleza de su madre en sus ojos y la
nobleza en su corazón, así como su padre.
El Rey también tenía un hermano, Paul, de espíritu
resentido y envidioso.
Kevin y su padre solían caminar por el bosque y allí el
rey le enseñaba las cosas de la vida y le decía de que manera un día el Príncipe
heredaría la corona y debía convertirse en un rey mas bueno que el mismo.
Una mañana mientras realizaban esta caminata, el Rey fue
picado por una araña venenosa y aunque los médicos lo intentaron, no pudieron
salvarlo.
Los días pasaban y Kevin sentí una profunda tristeza.
Fue entonces, que su tío aprovechándose de su dolor,
llevó al castillo a una bruja malvada, vestida de nany, para que se encargue de
atender a su sobrino.
Día a día la bruja ganaba la confianza de Kevin.
Ella preparó un brebaje que le daba de tomar todas las
mañanas. Le decía que lo iba a ayudar con su tristeza y a cumplir el mandato de
su padre de ser un buen rey,
Cuando Kevin tomó la cantidad suficiente de brebaje, quedó
transformado en una diminuta piedrita brillante que vivía dentro de una nuez.
Solo la mano de una joven princesa podría terminar con el
hechizo.
Mientras Kevin pasaba los días dentro de la nuez,
llegaron al castillo una vieja condesa con su hija menor, la Princesa
Guadalupe, quien iba a ser entregada en matrimonio a Paul.
La princesa se había resistido a ese casamiento. Ella decía que solo se casaría con amara y la
ame.
Pero nadie la escuchaba. Finalmente su madre y Paul
habían llegado a un acuerdo y Guadalupe sería ofrecida a el para ser su esposa
y darle descendencia.
En medio de tanta infelicidad para la joven, llegó la
noche anterior a la boda.
La princesa deambulaba por el castillo. Iba sin rumbo de
un lugar al otro buscando un milagro que la salve de tanta desdicha.
Recorrió habitaciones, movió muebles, abrió cajones……
Y en el último y ya desesperanzada, encontró una nuez.
La tomó entre sus manos y el llanto era desconsolado. Las
lágrimas caían cada vez mas y mas desde sus ojos.
Fueron tantas, que hicieron que la cáscara se rompa y
quede al descubierto una diminuta piedra brillante.
La miró por un instante, luego cerró los ojos y la aferró
a su corazón pidiendo un deseo: que el verdadero amor la salve de su
infelicidad.
Y en ese momento una lluvia de estrellas cubrió la
habitación……
Cuando abrió los ojos un hermoso príncipe estaba frente a
ella. Mirándola dulcemente.
Guadalupe no entendía lo sucedido y Kevin estaba un poco
aturdido pero pudo atar los hilos de su historia y ver lo que había sucedido y
así contárselo a su salvadora.
El hechizo de había roto de la mano de Guadalupe…..
Ambos convocaron al pueblo y condenaron a Paul al
destierro. Kevin fue coronado rey y ese día le confesó a Guadalupe su amor. Un
amor que le fue correspondido.

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